lunes, 21 de octubre de 2013
Objetivo cumplido
Cuando un equipo es campeón los problemas y las dudas quedan atrás. Palermo Soja fue un justo ganador del torneo que acaba de terminar. El mejor de su zona tanto en la fase regular como en la zona campeonato. Justo vencedor en los penales sobre un Nopoli que, para jugar una semifinal demostró ser muy carente de ideas pero que igual le complico la vida a un equipo que jugó por debajo de su nivel. Y una cómoda victoria en una final que parecía iba a ser más complicada de lo que resulto.
Si bien todas estas cosas son ciertas y, la parte negativa no debería tener importancia en este final, las grandes bajas, las dudas en armar el equipo, las faltas de los principales jugadores y los dolores de cabeza buscando gente cuando faltaban horas para algunos partidos son cosas en las que habrá que poner suma atención de cara al futuro, pero que sin embargo no podrán opacar el título conseguido.
Una final jugada con la seriedad y sobre todo el compromiso que esa clase de partidos requiere resulta ser la principal virtud de un equipo que, si bien no mostro la mejor versión de su joven historia, ayuda a ver qué camino se debe tomar para seguir repitiendo los éxitos. Un rival duro, áspero y que realizo una buena campaña hasta el final del torneo, pero que, pese a haber conseguido dos empates frente al campeón, no pudo con el orden, el manejo de pelota y sobre todo la calidad de jugadores de un Palermo Soja que lo llevo por delante y le opaco la que esperaban sea su noche mágica.
Una nueva estrella se suma al escudo, un nuevo título al curriculum de una institución que estuvo a punto de desaparecer hace algunas semanas pero que, como en un cuento de Disney, termina teniendo un final muy feliz.
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