martes, 28 de mayo de 2013

El tiro del final


Corrían los últimos minutos de un partido muy parejo. Palermo Soja había comenzado el partido muy bien pero Aston Birra se lo había dado vuelta. Era uno de esos duelos en los que había que dejar la vida adentro de la cancha, no solo por el partido sino por la bronca con el rival.

Habían entrado el mismo año y se venían enfrentando bastante seguido estos dos equipos, siempre con un picante de por medio. Ya sean expulsiones, discusiones y hasta alguna que otra mano de mas estaban destinados al odio mutuo.

Pero volvamos a reubicarnos en el contexto de un momento que quedaría sellado a fuego en la historia de Palermo Soja. Tiempo de descuento y un gol abajo, el equipo empujando para poder conseguir el empate. Era todo o nada en el primer partido de la zona campeonato división C. No se podía empezar con el pie izquierdo y menos frente a ellos. En la que parecía la última jugada el arquero rival, que no había tenido un buen partido aunque se lucia en los últimos minutos había mandado la pelota al córner. Era esta sí, la ultima, por eso en el área esperaban las cabezas de Cattaneo, Lucero, Calegari y hasta Venturelli. Si hasta Bianchi había ido a cabecear buscando conectar el centro de Erba que caería en el área.

Llego el centro pero uno de los defensores despejo la pelota. Ellos festejaban pero no contaban con el tiro del final. Ese que muchas veces no entra pero que, sin embargo, en esa oportunidad la historia tuvo un final feliz. Sobre todo para Hugo Fernández, uno de los defensores de Palermo en ese partido quien, al ver que la pelota salía del área y caía cerca de su posición solo trato de volverla a meter en el rectángulo buscando el milagro. Sin embargo no contaban con un factor importante, la desesperación del arquero rival. El uno de Aston Birra trato de salir a cortar el centro de manera desesperada, mala decisión.

Mientras la pelota iba en el aire, los puños del arquero chocaron con varios jugadores que trataban de despejar el balón. Grave error de cálculos, nadie pudo aunque sea rozarla para desviar su trayectoria. Unas milésimas de segundo después la pelota paso frente a la vista de todos los presentes y, de manera lenta, ingreso en el arco golpeando con el alambrado que hay detrás de la meta que da a la calle Larralde. Un instante, algo así como otra milésima de segundo pasó entre el sonido de la red y el grito de gol de Palermo. Hugo, el autor, corrió hacia sus compañeros invadido por una algarabía tremenda. Pero no solo el festejo fue hacia ellos, varios integrantes del plantel festejaron el gol de cara a los rivales, porque hacia algunas semanas, en un encuentro de primera ronda, tuvieron que soportar las burlas tras perder solo por un gol con dos jugadores menos, pero esa será otra historia. Lo cierto es que ese fue el envión anímico que necesitaba el equipo, gracias a ese buen arranque Palermo termino siendo campeón y Aston Birra solo tuvo que conformase con mirar la vuelta ajena una vez mas.

Dedicado a Huguito Fernández, duro defensor de Palermo Soja entre la temporada inicial 2009 hasta mediados del 2011

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